Algunos Directivos comenten el enorme error de pensar que la gestión de personas es un tema de discurso, y no entienden porque, a pesar de cuanto y cuan bien lo explican y lo repiten, sus equipos se siguen quejando.
Estos directivos incluso, piden iniciativa y comunicación libre, y cuando reciben lo que no les gusta ver ni oír, dejan morir las iniciativas no interesantes, y coartan silenciosamente las comunicaciones no deseadas.
Esto, en el mejor de los casos, no es más que una enorme falta de auto-conocimiento del directivo, que no es capaz de ser humilde y buscar su propia transformación como primer responsable de la compañía. Sin este paso, el mejor de los proyectos empresariales desde el punto de vista conceptual, no será sostenible en la practica, esencialmente por los costes ocultos ligados a la desmotivación, falta de calidad en el delivery, rotación y falta de innovación.
Este es uno de los pasos esenciales que necesita dar el directivo: dejar de juzgar al entorno para mirarse el, o lo que es lo mismo, comenzar a practicar el auto-liderazgo.
